El 17 de enero es el día de San Antonio Abad o del Porquet, patrón de los animales domésticos. Los labradores y ganaderos de Ontinyent lo han celebrado desde hace siglos. La fiesta más viva es la que nace en el siglo XVIII en el Poble Nou, el barrio labrador que creció alrededor de la ermita de la Concepción (l'Ermiteta), y está considerada la más costumbrista de todas las fiestas ontinyentinas. Los actos centrales se celebran unos días después del 17 de enero.
Fuego, animales y farolillos
Se plantan hogueras en la calle y una más grande en la plaza del Barranquet. Todas se queman tras la multitudinaria bendición de los animales, que pasan con sus dueños a recoger la garrofeta, y la bendición del pan. A continuación sale la Retreta, en la que lucen cientos de farolillos hechos por los Llumeners del santo.
Porrat, dansà y correfoc
Por las calles del barrio se instala el porrat, el mercado de productos tradicionales: garbanzos tostados, dátiles, palmitos... Y llega la dansà, la más concurrida de las siete danzas tradicionales de Ontinyent, al son del tabal y la dulzaina. No faltan el correfoc y la verbena.
El día del santo
Diana, misa cantada y el pasacalle de los cerdos, que se sortean por la noche. Por la tarde, la cabalgata con motocarros agrícolas desde los que los niños lanzan confeti y golosinas, la procesión, el sorteo de los cerdos y el castillo de fuegos artificiales.








