La tradición industrial de Ontinyent viene de la época medieval: la lana, el textil y, más tarde, el papel han marcado la economía, el vocabulario, los sonidos y la fisonomía de la ciudad. La Ruta de las Chimeneas (Ruta de les Xumeneres) propone una mirada a la ciudad en vertical: un paseo por el Ontinyent de nuestros bisabuelos.
Gigantes de ladrillo
Las primeras fábricas con chimenea son de hacia 1900, y llegó a haber más de una veintena, a menudo junto al río o a alguna acequia. Muchas han desaparecido, pero se conservan doce: tres de fábricas de cerámica, una alcoholera, dos papeleras y seis del textil. Las construyeron, en general, maestros de obras de la ciudad, como Arturo Reig Úbeda o la Colla dels Gallo.
Todas tienen tres partes: la base o peana, cuadrada; la caña, normalmente de ocho caras, y la linterna, la parte superior, decorada con anillos de ladrillo.
Algunas paradas
- La chimenea de la alcoholera Cambra i Mollà, de finales del XIX, una de las más antiguas.
- La del Rajolar de la Concepció (1947), de las más altas y esbeltas.
- La del Rajolar de Sant Rafel (1955).
- Las de fábricas textiles como Paduana o Tortosa i Delgado.
Cómo hacerla
El itinerario empieza a las puertas del MAOVA, en la calle Regall, y pasa por el puente de Santa María hacia el norte. El campanario de la Vila, visible desde casi todo el recorrido, sirve de guía.